domingo, 13 de septiembre de 2015



LEGADO DE FAMÍLIA.

Creo que en mi familia por nuestras venas aparte de sangre, circula sofrito de tomate. Nuestros mejores momentos estan asociados a un plato y a una persona determinada, mi tía Trini, el pastel de patata, decorado como un enorme pescado untado de mayonesa nadando en un mar de lechuga finamente troceada, que hacía las delicias de los más pequeños, Mi madre, las gambas con perfume de mar,  mi madrina el fricandó que hubiera hecho la competencia al que preparaban las  hermanas Draper para agasajar a su pequeño invitado Salvador Espriu, el que  sería, según mi humilde y firme opinión el poeta más excelso del siglo XX en Catalunya, la tía Pepita las paellas y aperitivos, la abuela Consuelo un café de calcetín que resucitaba los muertos... y así todos alrededor de una mesa, preparada con esmero, construimos nuestro legado, que hoy ha recogido mi hijo Ricard buscando ofrecer a sus amigos y clientes lo vivido y aprendido, como antes lo hiceron sus hermanas, Núria como camarera -simpática y convincente-, luego dedicándose a la Pastelería y Lourdes en un Refugio de Escalada  y  a ratos un su taller de galletas, cakes y pasteles.


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